02-Julio Gallo: los títeres permiten soñar sin estar dormidos

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Nos ha encantado hablar con Julio Gallo, director de la compañía de títeres Ángeles de trapo afincada en Málaga, que llegará a los Encuentros Te Veo con su espectáculo El carruaje de los sueños de Andersen, basado en los cuatro cuentos más populares del célebre autor danés. Julio es urugayo y su esposa, Iolanda Atalla, brasileña, pero llevan casi cuarenta años hablando el idioma internacional de los títeres.

– ¿Qué tiene de especial el lenguaje de los títeres? ¿Por qué los niños tienen ese brillo en los ojos cuando los ven?

-Los ven como algo mágico, distinto. Les producen sensaciones diferentes. Incluso hoy día, que los niños están expuestos a estímulos tecnológicos sofisticados y sorprendentes, se produce la magia de los títeres. Cada representación es diferente a lo cotidiano. Les permite soñar sin estar dormidos.

-Háblame de vuestros orígenes, ¿por qué te hiciste titiritero?

Julio Gallo, la cara oculta tras el teatrillo

-Por culpa de Sarah Bianchi y Mané Bernardo, unas maravillosas titiriteras argentinas que visitaron mi colegio cuando era niño para hacer una representación. Aquello fue un gran impacto para mí, me impresionó muchísimo, quería saber más sobre aquella forma de expresión artística, pero recuerdo que ellas traían un espectáculo para adultos que hicieron por la noche, al que no me dejaron pasar. Curiosamente me volví a encontrar con ellas muchos años después en un festival, siendo ya profesional. Les conté la anécdota y lo representaron para mí.

– ¿Decidiste aprender títeres en aquel momento?

– Sí, pero no fueron unos comienzos fáciles, porque durante mi adolescencia hubo una dictadura en Uruguay que envió a la cárcel o al exilio a muchos titiriteros, grandes profesionales a los que no tuve ocasión de conocer hasta que llegó la democracia. Ese reencuentro fue muy emotivo.

-Mas tarde fundaste una familia de titiriteros, ¿convertiste tu profesión en una filosofía de vida?

-Mi esposa, Iolanda Atalla, que era docente en Brasil, aportó a mi vocación sus conocimientos sobre el mundo de la infancia. Lo de nuestros hijos fue un proceso natural: podrían haberse dedicado a otra cosa, pero ellos nunca quisieron dejar el escenario. Aún conservamos los primeros permisos de trabajo que solicitamos para que ellos pudieran participar en los montajes cuando apenas tenían 10 u 11 años. Al principio ellos lo veían como un juego, pero ahora han decidido continuar en la profesión y son parte de la compañía. Los hemos visto superar en talla a los títeres a los que ahora manipulan.

-Sabemos cómo nace un niño, pero ¿cómo nace un títere?

-Como los niños, no hay dos iguales. La construcción siempre es diferente. En El carruaje de los sueños de Andersen la construcción nace en la Escuela de Arte San Telmo, un lugar emblemático de Málaga, conocida entre otras cosas, porque allí impartió clases el padre de Pablo Picasso. Los estudiantes de esta escuela se dedican sobre todo a construir figuras religiosas, pero la talla de títeres fue muy divertida y muy bien acogida por la escuela.

– ¿Cómo fue el proceso de creación en la escuela?

– Los alumnos y profesores trabajaron sobre bocetos que nosotros les presentamos. Lo más novedoso e interesante para ellos fue el proceso de articulación, porque estaban acostumbrados a esculpir estatuas que nunca cobrarían vida. En nuestra web angelesdetrapo.com se pueden visualizar distintas fotografías de este proceso de creación.

El emperador, vestido y tallado por los alumnos de San Telmo

– ¿Cómo reaccionaron esos alumnos de escultura cuando vieron el resultado final en escena?

-Hicimos el estreno en el teatro Cánovas, que está al lado de la Escuela y ese día se suspendieron muchas clases. Además de los de escultura, alumnos de otras disciplinas habían colaborado en el espectáculo y ese día quisieron acompañarnos. Los alumnos de Diseño de moda nos habían ayudado con el vestuario y los alumnos de fotografía incluso trabajaron ese día haciendo un reportaje. Tanto alumnos como profesores se rieron mucho durante el espectáculo. Luego supimos que algunos de ellos nunca habían visto títeres y se sorprendieron mucho de ver sus obras del taller en movimiento. Para nosotros ese día constituye un recuerdo muy especial.

-El carruaje de los sueños de Andersen es un carruaje de verdad, con ruedas y con un caballo que también se mueve de verdad, ¿cuál es el mensaje de esta escenografía tan sofisticada?

-Es un homenaje al origen itinerante de los titiriteros, que hoy día se mueven en furgonetas, pero antes lo hacían en carruajes y, al mismo tiempo, a cómo imaginamos que serían los desplazamientos de Andersen.

-El carruaje de los sueños de Andersen se representa con música en directo, ¿cómo suena la música que soñaba Andersen?

-Apostamos por la música en directo siempre que sea posible. La intérprete es mi esposa, Iolanda Atalla, que toca el piano eléctrico. Para configurar el espacio sonoro hicimos una selección de música ambientándonos en los lugares por los que pasa la obra. También añadimos ciertos efectos sonoros para completar la ambientación.

– ¿Quién manipula los títeres del carruaje?

-Mi hijo Maicol y yo. No estamos a la vista en ningún momento, aunque hay un títere corporal en el que salimos del teatrillo, una sola vez.

El carruaje

– ¿Cómo os decidís a trabajar sobre cuentos de Andersen y por qué escogéis estos cuatro?

– Hay obras que no son representables con títeres, sin embargo, los cuentos de Andersen nos parecen fascinantes. Elegimos los cuatro más conocidos para que el público pudiera seguir las historias con familiaridad: El patito feo, El soldadito de plomo, El traje nuevo del emperador y Lo que hace papá, bien hecho está. El títere necesita mucho juego, mucha acción, cambios de ropa, de escenarios. Nos gusta imaginarnos a Andersen soñando estos cuentos y por eso los hemos incluido en este carruaje. Uno de nuestros recursos imprescindibles es el uso del humor, no sólo dentro del hilo argumental, sino como actitud: nos divertimos mucho haciendo nuestro trabajo y eso se transmite al público.

– ¿Trabajáis con distintos tipos de títeres en este espectáculo?

– Sí, cada personaje tiene un carácter que se adapta mejor a un tipo de marioneta. Como te he comentado antes, hay un títere corporal, aparece el propio Andersen…El personaje del emperador nos daba mucho juego y decidimos hacerlo con una marioneta de hilos, cuestión fácil, porque en su historia es protagonista absoluto.

-El carruaje de Andersen emana una luz misteriosa, ¿es un diseño de iluminación onírico?

-El carruaje tiene una iluminación interna que domina el espacio escénico de los títeres y se adapta al lugar de la representación, creando esa sensación íntima de semioscuridad del resto del escenario.

– ¿Recuerdas alguna anécdota del público relacionada con este espectáculo?

– A los niños siempre les hace mucha gracia imaginar cómo nos las hemos ingeniado para meter el carruaje, que tiene un tamaño real, en el escenario. Siempre cuando termina la representación, los dejamos acercarse y hacerse fotos. Los niños suelen pedir meterse en el carruaje, lo que nos divierte mucho y nos agrada, porque nos damos cuenta de que lo han vivido como algo real y no como un elemento de la utilería. Incluso muchas mamás quieren apoyar a sus hijos en la ventana del carruaje, que lógicamente es muy frágil.

– ¿Qué supone para vosotros venir a los Encuentros Te Veo en Valladolid?

– Es una satisfacción enorme actuar para el público de Valladolid, al que conocemos de alguna experiencia en el TAC. Es la primera vez que visitamos la ciudad con este espectáculo, por lo que estamos muy emocionados y también por encontrarnos con nuestros compañeros de la Asociación. Estamos muy ilusionados y Andersen, también.

El carruaje desde platea

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Te Veo

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