04-Manu Medina: el arte salva a la sociedad

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Manu Medina nos atiende con su sonrisa de abrazo detrás de sus gafas de pasta. Director, dramaturgo, actor, es un maestro en robarle tiempo al tiempo, en hacer sentir a su interlocutor que el tiempo no es lo más importante, sino lo que ocurre durante el mismo, en que todo es posible si encuentras el ritmo adecuado para lograr que ocurra. Hemos quedado con él para hablar de su espectáculo Nadie, de la compañía Paladio Arte, que viene a nuestros XIX Encuentros Te Veo.

Manu Medina

– Sois una compañía consolidada, una entidad declarada de utilidad pública, habéis estrenado en el Centro Dramático Nacional, os recomienda Redescena y habéis conseguido todo esto fijando la mirada allí donde la sociedad prefiere no mirar. ¿A qué responde trabajar con personas con diversidad, una elección personal, fruto de alguna experiencia…? 

– Realmente hubo una experiencia personal que fue el detonante. Yo trabajaba como actor en un teatro con Victoria Vera y también en la Fundación La Caixa, llevaba una vida normal, pero un día tuve un encuentro excepcional que me cambió esa vida: conocí a dos personas con discapacidad interpretando a Romeo y Julieta.

– ¿Te han dicho alguna vez que podrías tener una carrera de más éxito trabajando con actores profesionales sin discapacidad?

– Sería un camino más fácil, pero no siempre lo más fácil es lo mejor.

– ¿Qué crees que aporta un individuo con diversidad, como creador artístico, a la sociedad?

– Genuinidad, frescura, falta de dogma, capacidad emocional, una visión que se inunda del mundo imaginario. Es más fácil acceder su mundo emocional porque no están limitados por las barreras de la norma social y esto los hace ser más generosos con sus emociones.

El mundo emocional al descubierto

Trabajas con personas que, en su día a día, llevan a cuestas la etiqueta de un diagnóstico, ¿esas etiquetas se difuminan en el espacio escénico?

– Efectivamente, en el arte no hay diagnóstico: existen el ser humano y sus capacidades intrínsecas, que nosotros expresamos por medio del teatro.

– ¿El trabajo de tu compañía tiene que ver con el empoderamiento, mostrar públicamente las capacidades de personas con discapacidad?

– Sí, se ayuda del empoderamiento y la autodeterminación, combinados con una puesta en escena rica en elementos visuales y auditivos.

– Da la sensación de que esto resulta terapéutico para el público y los actores. El teatro se convierte en vuestras representaciones en un punto de encuentro que en la sociedad no siempre se produce, porque en otras condiciones, un grupo de personas con diversidad no sería escuchado con atención durante sesenta minutos.

– Si resulta terapéutico no es algo pretendido. Yo soy integrador social, no terapeuta. Pretendemos sacar el mejor tú de los actores, si aflora el mejor tú del público, son beneficios colaterales derivados de las capacidades terapéuticas del teatro en general.

– El teatro es trabajo en equipo, ¿es difícil conseguir esa cohesión de equipo en personas con distintas capacidades?

– En absoluto. La persona con discapacidad sabe que necesita del otro y se adapta más al trabajo en equipo que las personas normalizadas, que no saben que necesitan ayuda y no saben pedirla, Mi experiencia es que son más capaces.

– Suponemos que este tipo de personas trabaja a otro ritmo. Vivimos en una sociedad que sobrevalora la velocidad, ¿cómo manejáis esta distorsión?

– Hacemos teatro y el teatro es un arte. Arte, etimológicamente, significa transformación. Los procesos de transformación humana no son tan rápidos y las transformaciones no siempre se viven de manera individual. Es cierto que la sociedad prioriza la velocidad, pero nosotros disfrutamos recreándonos en el proceso de cambio, tanto individual como colectivo.

– Esta sociedad también necesita superhéroes. Vosotros convertís en artistas a jugadores que la sociedad dejaría en el banquillo, ¿cuál es vuestro superpoder?

– Sin ninguna duda, el tiempo. Trabajamos a otro ritmo y nos permitimos explorar las capacidades inexploradas de las personas con diversidad. El tiempo nos hace descubrir cosas increíbles.

Háblame un poco del teatro Brut.

Jean Dubuffet habló del arte Brut como el arte de sacar de ti tu mejor tú trabajando con  personas que no tienen formación artística, pero se expresan de forma genuina, por intuición. Habla del aquí, ahora y el momento del artista. En nuestra práctica en el teatro con actores no profesionales que poseen distintas capacidades, trabajamos con el personaje, haciendo que éste se adapte al actor y no al revés.

– ¿Cómo surge el texto de Nadie? ¿Sobre qué idea comienzas a trabajar?

– El texto es fruto de mi relación diaria con personas con diversidad. Los escucho, siento lo que a ellos les pasa y, a partir de ahí, escribo. Transcribo su realidad en un registro adaptado al lenguaje escénico.

– El protagonista sueña con poder volar, ir más allá de su realidad. ¿Es un alter ego de Leonardo da Vinci?

Es un genio diferente que comparte el mismo sueño. Juan Antonio Martín tiene una inteligencia sobrenatural acerca del aquí y ahora. Usa todo el espacio escénico, tiene una capacidad inmensa para estar en el escenario.

El sueño de volar

– El espacio escénico de Nadie se llena de poetas, que es como se denominan la mayoría de sus personajes. El texto está lleno de versos, ¿cómo se inserta esa poesía en la dramaturgia de una obra tan vivencial como ésta?

– Los poemas de León Felipe y Charlot son poemas que me han perseguido, no responden en este caso a vivencias de los actores, como el resto del texto, sino a obsesiones mías.

– ¿Pueden el teatro y la poesía convertirse en refugio de una realidad que no siempre es acogedora o constructiva?

– El teatro es un arte y el arte, en general, salva a la sociedad. Nos hace comprender el mundo imaginario, no desde la razón, sino desde el instinto.

– No trabajáis con una escenografía convencional, en la que los objetos tengan un claro referente externo, sino con una al servicio del texto, que se hace eco del mismo.

– Si la escenografía se hace eco del texto es porque me gusta que los elementos escenográficos sean un personaje más, que sean móviles, que digan cosas. No me gustan las escenografías perennes.

Ara Malikian pone música a ese espacio móvil, ¿cómo surgió esa colaboración?

– A Malikian le gustó mucho nuestro proyecto y decidió colaborar de la mejor forma: nos cedió su música, interpretada además por él mismo.

– Los comentarios del público sobre Nadie hablan de emociones incontenidas, lágrimas, ternura, espontaneidad, sin embargo, dices que no es ni un drama, ni una comedia, ni tampoco una tragedia, ¿qué es?

– Son actores interpretando. No ponemos etiquetas. Las etiquetas para los etiquetadores, pero no para el arte.

Escenografía móvil

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Te Veo

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