TEATRO, ESCUELA Y DESARROLLO HUMANO

[av_heading tag=’h2′ padding=’10’ heading=’TEATRO, ESCUELA Y DESARROLLO HUMANO’ color=” style=’blockquote modern-quote modern-centered’ custom_font=” size=” subheading_active=” subheading_size=’15’ custom_class=”][/av_heading]

[av_hr class=’custom’ height=’50’ shadow=’no-shadow’ position=’center’ custom_border=’av-border-thin’ custom_width=’50px’ custom_border_color=’#7bb0e7′ custom_margin_top=’10’ custom_margin_bottom=’30px’ icon_select=’no’ custom_icon_color=” icon=’ue808′ font=’entypo-fontello’]

[av_textblock size=” font_color=” color=”]

“Si en la escuela me hubieran dado permiso para ensayar la vida, como lo hace el teatro, tendría menos borrones en el cuaderno de mi existencia”.

Dra. Ester Trozzo Mendoza. Marzo 2017

Desde Mendoza (Argentina), la Dra. Ester Trozzo se suma a las XI #JornadasTeveoSevilla que celebraremos próximamente en Sevilla, con este artículo que nos ha enviado y que desde Te-Veo queremos compartir.

TEATRO, ESCUELA Y DESARROLLO HUMANO “Queremos mejores estrategias de comprensión y de aprendizaje. Queremos conexiones con la vida fuera de la escuela. Queremos capacidad de reflexión y aprendizajes significativos. Pero no enseñamos esas cosas. No ofrecemos información organizada y actualizada, ni una práctica reflexiva, ni enseñamos estrategias para la realimentación informativa. No tenemos muy en claro los objetivos, ni los compartimos con los alumnos con la convicción suficiente como para promover en ellos la motivación intrínseca por continuar aprendiendo.

He aquí la paradoja: en realidad, no tratamos de enseñar lo que queremos que los alumnos aprendan.” David Perkins “La escuela inteligente”

Importancia del Teatro como espacio de aprendizaje escolar

En la etapa de la vida de la escolaridad obligatoria se adquieren los aprendizajes fundamentales que serán aplicados en circunstancias posteriores.

Por lo tanto, la construcción y la consolidación de un determinado espacio de conocimiento no puede quedar supeditada a la casualidad o a la moda pedagógica de turno.

La selección de saberes sociales que una comunidad realice, incidirá, sin duda, en la calidad de vida de sus miembros. Por lo tanto, decidir enseñar Teatro en la escuela debe ser el resultado de una profunda reflexión acerca de para qué queremos enseñarlo.

Sería pedagógicamente muy saludable que la escuela aprovechara mejor las apetencias lúdicas y la gran inquietud motora que prevalece en los alumnos. Y, en este campo, el Teatro tiene mucho que aportar, ya que los contenidos pueden ser abordados desde una perspectiva integradora, acercando al alumno a la realidad, en un proceso dinámico que le permita interactuar con los demás y con las cosas, de un modo vivencial y original.

Representar es ponerse en la situación, en la realidad de otro. Para ello, necesariamente, deben desarrollarse las capacidades de expresión y comunicación con un esfuerzo de autoconocimiento y de conocimiento del otro, todo lo cual permite adaptarse a situaciones nuevas y afianzar habilidades sociales.

Rescatando esta cualidad del accionar sobre el entorno para aprender, no quedan dudas de que el Teatro es una disciplina artística muy rica en experiencias visualizadoras del “yo interno”, el “yo externo” y su entramado con la realidad. El alumno puede vivenciar, mediante representaciones, el” hacer- pensar- sentir” en las diferentes circunstancias que cada rol determine. Esto le posibilita experimentar roles que, poco a poco, incidirán en las posibilidades de hacer efectiva su libertad personal.

La inclusión de Teatro en la escuela, crea un espacio en el que se aprenderá a expresar emociones y sentimientos, sintiendo el placer de crear y construyendo puentes entre la realidad circundante, la realidad escolar y la realidad simbólica, promoviendo así procesos de construcción de saberes, transferibles a lo que cada niño vivirá en el mundo.

El Teatro como arte es un saber social poco difundido. Su inclusión en la escolaridad sistemática, podrá hacerlo accesible a todos los integrantes de una comunidad.

Analizaremos, a continuación, algunas capacidades que los aprendizajes teatrales ayudan a lograr:

  • Capacidad para integrar los códigos comunicacionales de la palabra y de la acción.

La palabra y la acción configuran, en los seres humanos, un lenguaje rico y múltiple. En el modo comunicacional natural de los niños, el mensaje verbal es complementado y enriquecido por el movimiento expresivo para proyectar o precisar su significado. Lamentablemente, en nuestra realidad educativo-cultural, palabra y acción se desarticulan con frecuencia. La quietud ha sido, durante casi un siglo, un valor escolar, desconociéndose que ejerce una incidencia negativa en los procesos de pensamiento.

El Teatro, como juego simbólico organizado, posibilita el afianzamiento sistemático de una modalidad reflexivo-expresiva que tiene como soporte a la acción. Por ser un juego colectivo en el aquí y el ahora, que sólo puede aprenderse desde el hacer concreto, posibilita interaccionar, ensayar procesos de relación complejos, explorar códigos comunicacionales alternativos y, novedad importante en el aula, compromete, no sólo pensamiento, sino también cuerpo y emoción en el proceso de aprendizaje.

  • Capacidad para producir pensamiento estético

Todo proceso educativo lleva a reflexionar y acciona en el campo del desarrollo de la inteligencia. Con este objetivo se buscan y seleccionan los componentes de un currículum, para que tiendan a desarrollar todas las capacidades humanas y no sólo las lógico formales.

Ninguna inteligencia es inherentemente artística o no artística. Las inteligencias funcionan de forma artística o no, según el modo en que manejen las propiedades de un sistema simbólico.

Cuando un niño utiliza la lengua en forma corriente, por ejemplo para explicar una situación, está empleando la inteligencia lingüística, pero no en forma estética. En cambio si la usa metafóricamente, como le proponen la poesía y el teatro, entonces sí estaría empleándola estéticamente.

Lo mismo sucede con la inteligencia espacial. La emplea en forma estética un escultor y también un niño que juega en teatro a construir, con su imaginación y sus movimientos, una selva en un espacio vacío, pero no lo hace el cartógrafo.

El cognitivista Howard Gardner ha producido aportes teóricos claves sobre las posibilidades de desarrollar múltiples inteligencias en cada persona, a través de procesos de educación adecuados.

Gardner afirma que una inteligencia es un potencial biopsicológico, que no debe confundirse con un dominio del saber, que es una actividad socialmente construida. Cualquier campo del saber utiliza simultáneamente más de una inteligencia, las cuales no son rasgos fijos de las personas sino resultado de un proceso dinámico y permanente de acomodación de esquemas. Cada ser humano posee una combinación única de inteligencias.

Que una persona desarrolle la inteligencia estética, que transite los campos de la ficcionalización estética, es una decisión que depende más de una buena enseñanza y de un valioso contexto cultural, que de los dones y talentos que esa persona posea. Las culturas institucionales escolares fortalecen o frustran la posibilidad del desarrollo estético de la inteligencia. Desarrollo que posibilita la sensibilización necesaria para apreciar y disfrutar manifestaciones artísticas y también para expresarse a través de lenguajes artísticos, sin necesidad de ser artista.

  • Capacidad para pensar creativamente

La creatividad es la capacidad de adaptarnos a situaciones nuevas a partir de la integridad y la unicidad de cada uno, en relación con el contexto, con una disposición afectiva específica que provoca procesos de pensamientos para llegar a soluciones posibles.

¿Qué otra cosa es la dramatización sino un juego de conflictos y resoluciones?

Este potencial que posee todo ser humano de pensar con flexibilidad y encontrar alternativas de solución a los conflictos, se requiere en cualquier área de su experiencia o actividad y es susceptible de ser estimulado y desarrollado.

La capacidad de enfrentar los desafíos y los problemas que plantea la realidad cotidiana, a partir de la percepción y la aceptación del conflicto, nos lleva a formular soluciones posibles. Teniendo una clara percepción de lo que sucede y poniendo en juego el pensamiento divergente, se pueden concebir ideas alternativas que lleven a resolver situaciones.

En el desarrollo de la creatividad y del pensamiento flexible intervienen factores afectivos y cognitivos. Para ser creativo es tan importante el tener la mente abierta a nuevas y diversas ideas, empleando procesos multiasociativos, como poseer autoestima.

De ambos aspectos puede hacerse cargo el Teatro. La autoestima de un niño no es la misma antes y después de haber tenido experiencias gratificantes de producción compartida. Y la capacidad de asociar en red, que provoca imágenes mentales originales y creativas se desarrolla naturalmente en el juego del ” como si”.

El desarrollo del pensamiento creativo es el que posibilita reorientar la percepción desde los mundos reales a los imperios de la ficción, desde las imágenes reproducidas a los universos de lo imaginado.

El dominio de este modo de pensamiento, que complementa al pensamiento lógico formal, posibilita procesos heurísticos inéditos que impactan en la calidad de todos los aprendizajes de los alumnos y en su modo de percibir y de percibirse. Es la posibilidad que tiene la escuela de promover en los alumnos el desarrollo de procesos de pensamiento anticipatorio, que diseñe futuro y pueda liberarse de la idea del “devenir inevitable”.

  • Capacidad para actuar éticamente

Ya hemos señalado el carácter cooperativo de los aprendizajes teatrales y su compromiso con la permanente lectura de la realidad. Hay, en estas características, dos tipos de aprendizaje ético implícitos, uno referido a la calidad de las comunicaciones humanas: la tolerancia, el respeto por las diferencias y la actitud solidaria, y otro relacionado con el nivel de compromiso frente a la realidad: la toma de conciencia acerca de lo que cada uno puede hacer para mejorarse y mejorar el mundo.

Al respecto recordemos un valor que se le ha otorgado al Teatro desde su nacimiento: el valor catártico. En griego el vocablo Katharsis deriva del verbo Kathairo, que designa el acto de lavar, limpiar o purificar. Al respecto nos dice Jaeger, un estudioso del pensamiento de Platón: …”la catarsis es un proceso que acompaña a cada tipo de aprendizaje; consiste no sólo en encontrar el medio para resolver un conflicto, sino para realizar el yo. Es un proceso que apacigua y descarga al sujeto y también le suministra equilibrio y paz interior…”

Creo que no encontraría palabras mejores para explicar el impacto modelador de la conducta que los aprendizajes teatrales producen en niños y adolescentes. He comprobado, me decía un maestro de una escuela urbano marginal, que las clases de Teatro tienen un extraño efecto apaciguador. Actitudes que no logro en situaciones reales, surgen naturalmente en las dramatizaciones y nos dan pie para reflexionar acerca de ellas y aprender normas de comportamiento.

El acercamiento hacia diferentes tipos de personas, y distintas maneras de ser y de actuar, con apertura a criterios relacionados con culturas y puntos de vista diferentes, enriquece la sensibilidad, la flexibilidad de pensamiento y la propia capacidad de resolver situaciones. Ayuda a conocer, respetar y valorar las ideas y expresiones de los demás y, por lo tanto, fortalece las relaciones entre los distintos grupos humanos, creando lazos solidarios.

La experimentación consciente de diferentes relaciones entre las personas y sus posibles problemáticas, promueve, a su vez, la reflexión acerca del valor de las normas de convivencia como condición necesaria para el cumplimiento de derechos y obligaciones.

El logro de estas conductas éticas puede alcanzarse si se construyen, a través del Teatro, situaciones de aprendizaje significativas, estableciendo con el grupo adónde queremos llegar con esos planteamientos y qué ideas y principios vamos a poner en juego para realizar, luego, una puesta en común sustanciosa acerca de las motivaciones y las actitudes de los sujetos en relación. Esta organización de la tarea posibilita que los alumnos se autorreferencien, analicen la problemática de la convivencia desde sus propias dificultades y propongan posibles soluciones.

En síntesis:

En muchos aspectos los aprendizajes teatrales representan una contracultura frente a la vieja concepción de escuela que deseamos superar. Aportan a la “revolución pacífica” que necesitamos para evolucionar y ofrecer una formación acorde con la complejidad de las nuevas realidades que estamos transitando como humanidad:

  • Como alternativa al modelo que privilegia el silencio y la quietud, el teatro otorga la palabra e invita al movimiento.
  • Como alternativa al modelo centrado en el desarrollo individual, el teatro promueve aprendizajes cooperativos.
  • Como alternativa al modelo centrado en un maestro que enseña “la verdad”, desde el teatro se exploran cooperativamente las “verdades” de diferentes personas y culturas.
  • Como alternativa al modelo que se ocupa fundamentalmente de desarrollar el pensamiento lógico-formal, el teatro promueve que se aborde también el pensamiento analógico.
  • Como alternativa al modelo centrado en aprender a dominar las emociones, el teatro enseña a conocerse, a explorar las propias emociones y las de otros y a expresarlas.
  • Como alternativa al modelo centrado en el estudio del pasado, el teatro promueve el trabajo con el aquí y el ahora y la proyección hacia los futuros posibles, desde el desarrollo del pensamiento utópico.

Como cierre, comparto esta reflexión: Si en la escuela me hubieran dado permiso para ensayar la vida, como lo hace el teatro, tendría menos borrones en el cuaderno de mi existencia.

[/av_textblock]

Te Veo

Pin It on Pinterest

Share This